En este episodio, la palabra eco adquiere su total resonancia, al mostrar que la comunidad a veces surge a pesar de la ausencia de territorio. La visibilidad que genera el episodio se convertirá en una herramienta concreta para las comunidades de migrantes haitianos. Por un lado, el mundialito entre albergues recibirá proyección nacional e internacional, atrayendo recursos hacia los albergues participantes y documentando un modelo de comunidad que merece sostenerse más allá del torneo.
Por otro, el episodio será el ancla de una campaña de comunicación dirigida a la sociedad mexicana sobre el racismo hacia migrantes afrodescendientes. A través de proyecciones y charlas, abrir conversaciones incómodas y necesarias sobre cómo México trata a quienes llegan buscando una vida digna.